Responsabilidad penal de gerentes y directores

Por: Sara Castellón Shible

Las compañías realizan sus actividades y funciones a través de personas físicas, quienes generalmente ocupan los puestos de administrador, gerente o miembro de junta directiva en una empresa.

Las labores que despliegan estas personas conllevan responsabilidad civil, penal y administrativa. Los límites de las funciones que desempeñen están impuestos por el ordenamiento jurídico, el pacto social y las disposiciones y decisiones que tomen en nombre de la sociedad que representan.

Los gerentes, administradores o directores  son responsables penalmente, sólo cuando actúan como tales, su responsabilidad es consecuencia directa del incumplimiento de las funciones de su cargo.

Los administradores societarios responderán por actos realizados con dolo o culpa, por acción u omisión y a título de autor, coautor, cómplice o instigador. Para que un administrador sea eximido de responsabilidad penal no es suficiente que no haya participado, sino que además debió hacer lo posible para evitar que el ilícito se cometa.

Los delitos más frecuentes cometidos por los administradores son de carácter patrimonial: estafa, estelionato, estafa mediante cheque, administración fraudulenta, apropiación y retención indebidas, quiebra fraudulenta, entre otros. También podrían perpetrar delitos contra la propiedad intelectual e industrial, delitos contra la Hacienda Pública y delitos ambientales.

Los ilícitos que ejecuten los gerentes o miembros de junta directiva, ocasionan daños directos a la sociedad, a terceros y a la sociedad en general, lo que implica la obligación de indemnizar a los afectados y la imposición de penas privativas de libertad, de ahí la importancia de conocer las responsabilidades cuando ejercen estos cargos para conducirse de forma legítima y ética.

 

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