¿Nuestro derecho protege las imágenes y datos de las empresas?

Por: Dr. Juan Diego Castro Fernández

En la sociedad de la información, con los vertiginosos avances de las TIC, el enorme valor de los datos y la importancia de su custodia adecuada, la legislación nacional debe ajustarse permanentemente para preservar ese crucial activo empresarial.

A principios de este siglo, cuando no existía ni la más elemental norma de derecho informático, llevamos un proceso penal por “hurto de datos contables”  de la computadora de compañía efectuado por un auxiliar de contabilidad, y un fiscal de Pavas sostuvo que como los datos seguían en el disco duro de la PC, no había delito, aunque habían sido sustraídos y copiados.  Según él la empresa todavía los tenía. Pasaron muchos años para que nuestro sistema jurídico empezará a regular esta importante materia.

El tipo penal de “violación de datos personales”, cubre tanto a las personas físicas como a las jurídicas y establece 16 conductas prohibidas, tres clases de continentes, tres consecuencias y tres características subjetivas que aumentan el castigo.

Hoy día los datos de las empresas están protegidos por diversas normas del derecho costarricense, especialmente por artículo 196 bis del Código Penal, que sanciona con penas de prisión de hasta 6 y 8 años a quien:   

(1) se apodere, (2) modifique, (3) interfiera, (4) acceda, (5) copie, (6) transmita, (7) publique, (8) difunda, (9) recopile, (10) inutilice, (11) intercepte, (12) retenga, (13) venda, (14) compre, (15) desvíe para un fin distinto para el que fueron recolectados o (16) dé un tratamiento no autorizado a las imágenes o datos de una persona  jurídica;

(I) almacenados en sistemas o (II) redes informáticas o telemáticas, (III) o en contenedores electrónicos, ópticos o magnéticos;

(A) en beneficio propio o de un tercero, (B) con peligro o daño para la intimidad o privacidad y (D) sin la autorización del titular de los datos.

La pena se agrava cuando se trata de personas: (*) encargadas de administrar o (**) dar soporte al sistema o red informática o telemática, o (***) en razón de sus funciones tengan acceso a dicho sistema.  

El posible daño que cualquiera de estas 16 acciones criminales podría provocarle a una empresa, supera nuestra imaginación y nos lleva a insospechados niveles de espionaje industrial, hasta las bajas pasiones como la venganza.

 

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