Madre, psicóloga y estudiante de derecho.

Por: Nancy Solís Leitón

Hace 8 años años ingresé a Júrisis en un cargo administrativo. Había concluido mi licenciatura en Psicología y siempre quise ser abogada. Inicié mi carrera de Derecho y a medio camino nació mi pequeño Benjamín. Ahora estoy cursando mi último año.  

Cierto es que mi esfuerzo es triple, mamá – esposa, estudiante  y asistente legal. Mi reloj se hace pequeño todos los días, pero mi entusiasmo es cada vez más grande.  Lo más satisfactorio, es poder tener la oportunidad de trabajar en lo mismo para lo que uno se está preparando.

Trabajar en JÚRIRIS, me ha dado una enorme experirencia en la práctica de la técnica, obtener más conocimientos frente a la teoría  de la universidad y su mezcla es maravillosa, para comprender la esencia de la justicia.

Asistir a mis colegas mayores de  JÚRISIS en los casos que llevamos, me enriquece profesional y humanamente.  Enfrentarse a un expediente dinámico y a veces amañado, asistir a las audiencias preliminares y a los debates, me forjan como abogada, no simplemente como licenciada. Eso, en las aulas de clase no lo enseñan. En ninguna universidad enseñan abogacía, eso únicamente se adquiere con la praxis dirigida por abogados de primer nivel.

Desarrollar habilidades técnico profesionales junto con los conocimientos teóricos,  me entrena constantemente para actuar con eficiencia dentro del caótico sistema judicial, desde el trámite inicial de un expediente, el control del proceso y el resultado final de nuestro trabajo; como un fallo, que a veces resulta frustrante.

Tratar y conocer a los clientes que nos buscan para llevarles un caso, es una viviencia extraordinria en la que el respeto y la seriedad profesional generan  la confianza y seguridad de que están en buenas manos.

Hoy soy una mamá feliz, que sueña con ser una excelente abogada en JÚRISIS.

 

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