Aprendo en el laboratorio ético del litigio

Por: Maribel Viales Fernández

A menos de un año de culminar mi estudios universitarios y gracias a mi práctica como asistente en Júrisis, he aprendido que la debida praxis técnico jurídica ha de ir siempre acompañada de la más estricta observancia de las normas y reglas de la ética ciudadana y la moral profesional, máxime en el entorno del foro nacional y la administración de justicia.

Para mí la ética es un componente esencial en el ejercicio de la abogacía contemporánea.  El ejercicio de nuestra profesión exige un profundo conocimiento del Derecho, el desarrollo de las habilidades de comunicación oral y escrita, la lealtad absoluta a los clientes y sobre todo el apego a la tabla valórica de la abogacía.

Bien dijo el maestro Alberto Brenes Córdoba:  “la misión del abogado, es de alto valor, puesto que se encamina al ordenamiento jurídico de la sociedad, a fin de que la mala fe y la violencia, cedan a la rectitud y la razón.”  

Los principios y valores éticos que marcan la vida profesional del equipo de  JÚRISIS, hacen de nuestros casos un reto permanente para alcanzar la justicia mediante la correcta aplicación de la ley, por eso nos actualizamos constantemente en nuestras áreas de práctica, somos proactivos en nuestros casos y llevamos un control riguroso de cada proceso que asumimos, hasta su sentencia final.

En Júrisis he aprendido en un verdadero laboratorio del litigio, donde el análisis de los casos realizado por mis colegas mayores y las tareas de investigación que cumplo en los casos, me foguean como futura abogada, respetuosa de la ética, estudiosa de la ley y apasionada por la justicia.

 

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